La frase “insuficiencia cardíaca” puede sugerir un destino predeterminado y un futuro sin esperanza para algunas personas. Si bien la insuficiencia cardíaca debe ser motivo de preocupación, muchas personas pueden llevar una vida altamente funcional y exitosa durante muchos años después de su diagnóstico gracias a la terapia contemporánea para la insuficiencia cardíaca. Crónica insuficiencia cardíaca ocurre cuando el corazón no puede bombear sangre tan eficazmente como debería. Muchos síntomas, como el agotamiento, la falta de aire y la hinchazón en las piernas y los tobillos, pueden ser consecuencia de ello.
Los trastornos crónicos que debilitan o dañan los músculos del corazón, como los ataques cardíacos, las válvulas cardíacas defectuosas, un ritmo cardíaco irregular y las enfermedades hereditarias, son causas comunes de insuficiencia cardíaca. Los factores de riesgo de la insuficiencia cardíaca incluyen la edad, tener antecedentes familiares de insuficiencia cardíaca, tener presión arterial alta o colesterol alto, diabetes, enfermedad renal crónica y otras afecciones (mala alimentación, falta de actividad física, tabaquismo y consumo de drogas o alcohol en exceso).
Para controlar su insuficiencia cardíaca, es fundamental colaborar estrechamente con su cardiólogo. Esto puede implicar cumplir con un horario de medicamentos, vigilar sus síntomas y cambiar su estilo de vida actual. Asimismo, para monitorear su afección y modificar su plan de tratamiento según sea necesario, su médico puede recomendarle exámenes y pruebas de rutina.
Adoptar una dieta saludable para el corazón es una de las principales modificaciones en el estilo de vida que se aconsejan para quienes padecen insuficiencia cardíaca. Esto puede implicar consumir menos sodio, menos grasas saturadas y trans, y más frutas, verduras y cereales integrales. Trabajar con un dietista cualificado desarrollar un plan de comidas adaptado a sus necesidades y preferencias únicas también es beneficioso.
El ejercicio puede parecer contraproducente si sufres síntomas como la falta de aire, pero el ejercicio regular puede en realidad mejorar la salud cardíaca y reducir los síntomas con el tiempo. Es fundamental colaborar con tu equipo médico para crear un programa de ejercicios seguro y eficaz para tu afección.
El manejo del estrés es un componente crucial para vivir con insuficiencia cardíaca. Su presión arterial y su frecuencia cardíaca pueden aumentar como resultado del estrés, lo que puede ejercer más tensión sobre su corazón. La meditación, los ejercicios de respiración profunda o la práctica de pasatiempos relajantes y agradables son algunos métodos para controlar el estrés.
Además de estos cambios en el estilo de vida, hay varias otras cosas que puede hacer para controlar su insuficiencia cardíaca y mejorar su calidad de vida. Algunas de estas pueden incluir:
• Dejar de fumar
• Dormir lo suficiente
• Controlar otras afecciones de salud
• Evitar el alcohol
Aunque lidiar con la insuficiencia cardíaca puede ser difícil, es vital saber que existen estrategias para controlar la afección y llevar una vida productiva.